Las emociones: nuestra mejor guía

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He tenido la gran fortuna de gozar de buena salud toda mi vida, y por primera vez enfrento un problema que me esta causando falta de movilidad física y estrés. Sé que estoy en uno “de esos momentos” en que la vida pone a prueba mi fe y fortaleza. Para muchas personas estar en contacto con las emociones es un símbolo de debilidad; para mi son mi brújula, la guía que necesito para tomar decisiones.

El problema comenzó en septiembre del 2014 con una molestia en la planta del pie. Visité una doctora la cual me dijo que mi padecimiento era común y que una inyección de cortisona y reposo serían la solución. A los pocos días el dolor regreso por lo que decidí consultar a otra doctora. Después de analizar los rayos X, recetó siete semanas con una bota ortopédica, no ejercicio y reposo absoluto. Sin opciones, limité mis actividades e intenté canalizar mi energía a mi recuperación. Cumplido el plazo la doctora me dijo que podía caminar. Semanas después el dolor regreso, yo me derrumbe. Decidí visitar otro doctor, y su conclusión fue que todo lo anterior había sido innecesario, perdí mi tiempo. Su solución: Operarme.

El diagnóstico del doctor me descontrolo por unas horas. Experimente desesperanza y tristeza, mis ideas iban y venían, me desespere imaginando el proceso, saque mil conclusiones. Horas después recuperé la serenidad, me senté a solas por unos momentos tratando de conectarme con mis emociones y me hice la siguiente pregunta: ¿Como te sientes? Después de unos minutos supe que una operación no era la única opción, que tenía que seguir intentando.

El conectarme con mis emociones y hacerme la pregunta es una técnica que aprendí del escritor Julio Bevione, que en su libro Respira y ¡ Sal de tu crisis! plantea que: “En momentos de crisis nuestras emociones dicen una cosa y nuestra mente otra. Cuando ponemos atención a nuestras emociones podemos distinguir si algo se siente bien o mal. En cambio la mente en ego nos envuelve en análisis tan complicados que nos alejan de la verdad. La mente fantasea, asume, clasifica, especula. Las emociones son nuestro yo interno. Una sensación de malestar puede significar un “no todavía”, “no es para ti”, “no es necesario” “habrá una mejor manera”.

Tengo ocho meses en este proceso, y una operación podría sonar como la única y más rápida solución, pero yo sé que “hay una mejor manera”. En los siguientes días visitaré otro doctor, y si es necesario viajaré a México en búsqueda de otras opiniones. La solución esta en camino.

Se dice que en los momentos de crisis lo mejor es mantener la calma, enfocarnos en las soluciones y tener fe en Dios/Universo. A esta lista yo incluiría que hay que conectarnos con las emociones, ponerles atención, todas las respuestas vienen desde nuestro interior, nos dicen que tenemos que hacer. No olvidemos nunca que: “Si algo duele, crea malestar o no se siente bien, “No es para nosotros”.

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