La revolución femenina

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En mi último viaje a la ciudad de México, le pedí a mi hermana y mi primo que me acompañaran a visitar algunos monumentos o edificios representativos de esta ciudad. Visitamos diferentes sitios, hasta que ante nosotros teníamos al imponente Monumento a la Revolución, el cual es además un mausoleo. De estilo Art Decó el monumento fue terminado en 1939 y dedicado para conmemorar la Revolución Mexicana de 1910.  En ese momento pensé en aquellas mujeres mejor conocidas como “adelitas” o “soldaderas” que participaron en la Revolución Mexicana como soldados, cocineras, enfermeras o ayudantes. Mujeres admirables que lucharon por ideales y convicción, sin temor a morir, por un sueño de libertad y justicia para México.

A lo largo de la historia han existido mujeres como las “adelitas” que han dedicado su vida para servir a los demás, para apoyar causas. En gran medida es gracias a ellas que las mujeres de hoy podemos disfrutar de tantas ventajas, ya que abrieron muchas oportunidades para nosotras. Evidentemente, me refiero a las mujeres que vivimos en condiciones de libertad en América, Europa, Australia y algunos países de Asia. Nada parecido a lo que enfrentan hoy nuestras hermanas en el Medio Oriente, en Afríca o nuestras indígenas de Latinoamérica, y todas aquellas mujeres que todavía se encuentran desprotegidas.

Desafortunadamente, hoy me topo con mujeres cuyas quejas son por cosas sin importancia o situaciones que casi siempre tienen soluciones. Mujeres que no han aprendido a enfrentar sus problemas solas, y encuentran en la queja una excusa para delegarlos. Entiendo que actualmente nuestra sociedad pone ante nosotras muchos retos, pero nada comparado a enfrentar un conflicto armado.

Ante esta idea,  creo que las mujeres de ahora tenemos que luchar más que nunca por nuestra revolución personal, por nuestra superación para conseguir  lo que deseamos a nivel personal y profesional. Tenemos que ser más versátiles y prácticas, y tratar de mantener a lo largo de nuestra vida una mentalidad abierta hacia nuevos aprendizajes, experiencias, oportunidades, culturas y así fortalecernos y volvernos independientes a todos los niveles. No importa la edad, el estatus social o el estilo de vida, lo importante es tener la actitud correcta. En un artículo encontré algunas actividades que te pueden ayudar a expandirte y equiparte para manejar de mejor manera tu vida. Te las comparto.

1. Toma una clase, no importa de que. Te ayudará a desarrollar un nuevo talento, y aprenderás a ver los problemas desde otra perspectiva, encontrando más y mejores soluciones.

2. Aprende de nuevas industrias. Algo que te guste, y a lo que no te dediques en tu actual trabajo. Comprar una revista es una buena idea para comenzar, te ayudará a entender como funciona la industria que has elegido, cuales son las tendencias, e incluso observar como resuelven problemas.

3. Aprende de otra religión. La religión no solo nos permite entender nuestra relación con Dios o un ser divino, sino con los demás. Cuando te interesas por otra religión, y tratas de conocer y entender a personas que lidian con la vida de una forma distinta, desarrollarás flexibilidad mental. Aprenderás nueva forma de interpretar la vida, te abrira los ojos a otras realidades que puedes aplicar a tu vida.

4. Viaja a un país con una cultura ajena. El interactuar con personas de otras razas, credos, culturas, nos permite valorar todo lo que tenemos, y aumentar nuestro nivel de tolerancia a todos los niveles.

Lo importante es mantener el espíritu en alto en cada etapa de nuestra vidas, activas, atentas y dispuestas a los cambios que tenemos ante nosotras. ¡Encuentra tu “adelita” interior y lucha por tu revolución personal! Mucha suerte.

 

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One thought on “La revolución femenina”

  1. Las mujeres a nivel mundial siempre han sido grandes guerreras, leales a su causa y triunfadoras. Este reportaje tuyo me resulta muy útil. Felicidades.

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