3 PASOS PARA NO CONTAGIARTE CON LA NEGATIVIDAD DE LOS DEMÁS

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Esta semana viví dos situaciones interesantes. El miércoles, las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, país en el que vivo desde hace 17 años. El viernes la celebración a los veteranos de guerra de este país. Estas elecciones fueron particularmente duras, agresivas y negativas sobretodo por parte de un partido. Fue electo un candidato que no elegi por muchas razones. Hablando con amigos y conocidos pude medir un poco los estados de ánimo – algunos muy negativos, otros mas moderados – Yo me propuse en lo posible mantener la calma y no unirme al caos y la negatividad colectiva, no porque no lo sienta, sino porque entiendo que lo único que crearía seria una energía de odio e intolerancia que me haría daño.

El viernes, asistí a una ceremonia para conmemorar a los veteranos de guerra de los Estados Unidos. No apoyo guerras ni cualquier acto violento, pero el hecho es que estas han sucedido y al final los que más sufren son las personas que pierden a seres queridos, las personas que pelearon en ellas y sus familias. Para mi sorpresa había varias mujeres, todas de la tercera edad, que participaron en alguna guerra y no pude evitar sentir admiración por ellas pues imagine todos los momentos difíciles que vivieron y que pudieron superar. Esta experiencia me ayudo a sentir agradecimiento por vivir en tiempos menos revueltos, y entender que sus vivencias para nada se comparan con una elección presidencial con un resultado que nos cuesta trabajo aceptar. A veces las personas se llenan de negatividad por problemas menos graves, y contagian a los demás de manera innecesaria. Estos eventos me inspiraron ha escribir la historia de hoy en la que comparto tres pasos para no contagiarte con la negatividad de los demás.

1. Cuida tu energía

Trump, el presidente electo de los Estados Unidos utilizo en su campaña actitudes agresivas y racistas que naturalmente generaron descontento. Para mi es el mejor ejemplo de cómo se puede generar odio y negatividad colectiva por un lado y por el otro sin beneficio alguno. Y me pregunto, ¿Cuando lo atacamos a él no caemos en la misma agresividad? ¿No repetimos el mismo patrón de conducta? ¿Qué ganamos en realidad al hacerlo? No olvidemos que somos energía, y lo que vibramos/deseamos para los demás es lo que sembramos para nosotros. Cuando deseamos el mal, juzgamos, odiamos, y maldecimos a otra persona – no importa quien sea, ni lo que haga – creamos una energía negativa que nos aleja de nuestra esencia. Deepak Chopra, escritor y guía espiritual de origen indio dice: “Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera”. El odio afecta al que lo siente, así que mi propuesta es unirnos en una energía positiva y alejarnos de la violencia, intolerancia y negatividad. Los tiempos difíciles son una oportunidad para transformarnos, contribuir y mejorar.

2. Cuida tu salud

Todas las emoción negativa provocan daños a nuestra salud. La escritora mexicana Gaby Vargas dice: “Bastan sólo unos minutos de pensamientos nocivos como enojo, odio, rencor, ira o envidia, para que éstos contaminen nuestra sangre. Esta contaminación consiste en por lo menos 1400 efectos nocivos a nuestro organismo que se convierte entre otras cosas en bilis, afecciones al corazón, y provocan que miles de nuestras células mueran, entre otras cosas”. No te involucres con personas o situaciones negativas, evita caer en discusiones, ver noticias negativas todos los días, y sobre todo preocuparte por cosas que están totalmente fuera de tu control. Nos equivocamos al pensar que podemos controlar todo, incluyendo una elección o cualquier otro evento político. Si en tus manos esta contribuir al cambio, hazlo y si no es posible, no pierdas tu tiempo y energía en ello y enfócate en todo aquello que brinda bienestar a ti y a todos los que te rodean.

3. Enfócate

Todos tenemos metas y enfrentamos retos. Para lograr resultados positivos debemos esforzarnos y sobre todo enfocarnos. La negatividad de los demás nos desgasta emocionalmente, nos desmotiva y nos impide desempeñar nuestras actividades con positivismo. Les comparto una técnica que utilizo cada vez que alguien me quiere contagiar con su negatividad. Imagino que estoy en una pista de atletismo, en la que hay otras competidoras a mi lado. Todas comenzamos a correr al mismo tiempo, pero yo no me distraigo con lo que ellas hacen, solo en lo que hago yo, en mi línea, en mi meta, en como llego a la final. Esta técnica es muy efectiva porque me permite visualizar y enfocarme en lo que tiene valor para mi.

Las dejo con una cita de la escritora Gaby Vargas: “El alimento que más sana o daña no es el que entra por la boca, sino el que sale de la mente y el corazón”. Reflexionemos en como nos sentimos hacia los demás, evitando contagiarnos con la negatividad de los demás. Vivamos en una energía de amor, compasión y tolerancia con la esperanza que las cosas salgan bien y entendiendo que “nada ni nadie es perfecto”.

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¡Suerte!

Liliana Ary

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